jueves, 15 de septiembre de 2016

Podemos ya no es el cambio


He ido alargando la tarea de hacer este artículo porque no sabía cómo abordarlo. Quien haya leído mis últimas entradas sabrá muy bien por qué he terminado harto de Podemos y cuáles son las razones por las que no les voy a votar si hay terceras elecciones. Volver a enumerar los motivos sería repetirme, así que el lector me va a permitir hacer trampas y dejar los enlaces al final del texto.

En esta ocasión quiero poner de relieve unos cuantos detalles que empiezan a ser la norma en muchos votantes de la formación morada. Solo son eso, detalles, pero juntándolos todos conforman un marco curioso. A veces me pregunto si la cúpula de Podemos ya tenía prevista toda esta estrategia de moderación y acercamiento al PSOE o si la han improvisado sobre la marcha. Si me preguntan, apuesto a que ha sido una mezcla de las dos. No creo que Pablo Iglesias fuera tan ingenuo como para no prever que su discurso se diluiría con el tiempo. En sí, el querer acaparar más votos no está mal, lo que está mal es hacerlo tomándole el pelo a la gente.

Podemos fue en sus inicios un partido marcadamente de izquierdas, euroescéptico y anti-OTAN. Al poco tiempo optaron por decir que eran transversales para recoger más votos, y esta estrategia les funcionó temporalmente. Luego, al ver que con el cuento de la transversalidad no alcanzaban la cuota deseada comenzaron a definirse como muy europeístas y socialdemócratas. A partir de ese momento salir de la Unión Europea suponía para ellos una herejía, algo propio de infieles y seres demoníacos que querían destruir España. Esa grande y libre, según Paco.

Luego vino el tema de la OTAN, donde el señor Iglesias recurrió a la misma argucia que utilizó en su época Felipe González. Él no empleó el vergonzoso eslogan "OTAN de entrada NO", pero vino a decir que el acuerdo había que 'reformarlo' o 'renegociarlo'.  Vamos, un solapado  'OTAN sí' en toda regla. Como confirmación, tenemos a su fichaje estrella, Julio Rodríguez, quien dijo a finales del año pasado que seguirán "respetando los acuerdos de la OTAN" y que apuestan "por una defensa integral europea". Os pondría el enlace, pero el artículo en cuestión es de 'El País'.

Hay otros detalles a tener en cuenta, como el nulo debate existente entre monarquía o república, que es crucial para alcanzar esa justicia social tan deseada. También hay mucho prejuicio dentro de Podemos hacia los malvados comunistas, esos trasnochados hipócritas que viven en el pasado y que utilizan móviles en lugar de señales de humo. No importa que el precursor de la telefonía móvil fuera Leonid Kupriánovich, un inventor soviético. Ellos seguirán diciéndote que si eres comunista no puedes usar un puto móvil, y menos si es un iPhone (me tienen que explicar por qué tienen esa obsesión con los iPhones).

Con respecto a la transversalidad, me veo obligado a hacer un apunte. Aunque en un principio pueda parecer una buena idea que un partido se declare como tal, no hay que olvidar que no deja de ser una estrategia política para confundir y atraer a los votantes despistados. Por mucho que Ciudadanos se declare transversal no hay que ser un lince para darse cuenta de que son de derechas, al igual que UPyD. El caso de Podemos no es distinto, ya que dicen que el espectro clásico izquierda-derecha no va con ellos cuando son un partido de izquierdas. ¿O qué? ¿Acaso hay votantes de Podemos que beban del neoliberalismo más recalcitrante? Como mucho, nos podremos encontrar con abstencionistas de toda la vida o gente que no sepa muy bien dónde situarse, pero nada más.

El problema de utilizar el cuento de la transversalidad es que puede salir tremendamente mal. Aunque nos fastidie, España siempre ha funcionado con el eje izquierda-derecha (querer verlo de otra manera sería engañar al electorado). Nunca ha estado bien visto que un partido pueda pactar tanto con el PP como con el PSOE. Dan la sensación de que solo se arriman a quien tiene el poder y eso crea desconfianza en el votante. De ahí que Ciudadanos le tenga tanto pánico a unas nuevas elecciones. 

En este punto creo conveniente aclarar que hay dos tipos de votantes de Podemos: los que son conscientes de todo lo que he dicho y los ingenuos que no se enteran de nada porque ven la política con los mismos ojos que el fútbol. Si os soy sincero, no sé cuál es peor, si los primeros, que aun sabiendo en lo que se han convertido les siguen votando, o los segundos, que son los nuevos hooligans. 

En resumen, que Pablo Iglesias no cambiará nada si llega al poder. No nacionalizará ni aunque sea parcialmente las empresas que antes eran públicas, no impulsará un referéndum Monarquía-República por miedo a perder votos, no regulará los medios de comunicación con el fin de evitar abusos, no planteará la posibilidad de renegociar la deuda para no parecer un radical comunista-antisistema-bolivariano y, cómo no, tampoco cambiará el sistema electoral porque una vez suba al poder no le vendrá bien hacerlo. Pablo Iglesias será un segundo Zapatero, es decir, un presidente débil y aficionado a los brindis al sol que se arrodillará a los mandatos de Bruselas sin dudarlo, igual que Tsipras.


Aquí os dejo las otras entradas:



Imagen: Blitzmaerker

lunes, 8 de agosto de 2016

Zapatero quiere que gobierne Rajoy





El mejor presidente de nuestra reciente 'democracia', según Pablo Iglesias, ha pedido a Pedro Sánchez de forma muy disimulada que el PSOE se abstenga para que vuelva a gobernar el PP cuatro años más. En su nueva reaparición ha alertado de que sería muy "negativo e inconveniente" que hubiera terceras elecciones y, tras pedir al partido de Mariano Rajoy que haga su máximo esfuerzo en las negociaciones, insta al PSOE a que abra un proceso de diálogo interno para que se debata este tema con profundidad.

Zapatero defiende que llegar a un acuerdo con el PP es compatible con el posicionamiento ideológico (!), pero en Ferraz le han contestado que ya tomaron la decisión el pasado 9 de julio y que desde ese día no ha pasado nada nuevo que justifique ese 'diálogo interno'. De este modo, cierran la puerta al nuevo intento de presión, el cual también les ha venido por parte de su venerado jarrón chino en reiteradas ocasiones.

Si el lector le ha echado un vistazo a mi última entrada ya conocerá mi opinión sobre lo que hará el PSOE. Esa cabezonería de decirle no a todo tendrá que romperse en algún momento, quizá a última hora por miedo a lo que pudiera pasar si van a unas terceras elecciones. Por mucho que el CIS diga ahora que el mal llamado 'partido socialista' saldría beneficiado, todos sabemos que las elecciones son impredecibles y que las carga el diablo.


Imagen: Wikipedia.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Partidos veleta



Estos últimos meses hemos asistido a un espectáculo vergonzoso en el que los partidos políticos han ido variando el discurso a su conveniencia. Por un lado, tenemos al mal llamado 'partido socialista', que sigue anclado en sus tres 'noes': no al pacto con el PP, no a intentar la alternativa a la izquierda y no a las terceras elecciones. Desconozco hasta cuándo van a mantener la farsa, porque es de cajón que una de las tres negaciones se va a quedar en la cuneta.

Estamos, pues, ante la política del postureo y de la teatralización. O mejor dicho, ante la política ombliguista del "quémate tú que ya me quedo yo en la sombra". Y ojo, de esto tampoco se salva Podemos, que aunque se haya mantenido firme en su política de pactos su discurso está muy lejos de parecerse al que daba hace un año. Sí, el que aquí os escribe se fija mucho en las declaraciones de los políticos, ya que en base a lo que dicen puedes saber si te la están metiendo doblada o no. 

El caso de Pablo Iglesias es de lo más curioso. Ha pasado de ser comunista, euroescéptico y anti-OTAN a ser todo lo contrario. Es cierto que pone matices, es decir, dice considerarse europeísta pero no de esta Europa y utiliza el mismo discurso para hablar de la OTAN. El problema es que creer que la Unión Europea se puede reformar es una estupidez. Considerarse europeísta significa estar de acuerdo con las políticas económicas de Bruselas, más que nada porque la UE siempre ha sido así. Ese mito de la Europa social es tan falso como la existencia de los Reyes Magos. 

Para ejemplificar ese cambio radical que ha sufrido el Secretario General de Podemos citaré algo que dijo el 19 de septiembre de 2013 en una conferencia de la Universidad de La Coruña. Luego, lo compararé con otra declaración que hizo dos años después.

"La identidad 'España' para la izquierda, una vez que terminó la Guerra Civil, está perdida. No sirve para hacer política en Cataluña, Galicia y en el País Vasco y es un agregador con el que gana la derecha. Yo cada vez que voy a los medios de comunicación hago contorsionismo para decir "esos patriotas de pulserita rojigualda que venden la soberanía a Bruselas. Ser patriota es defender los servicios públicos, ser patriota es defender los derechos sociales....", pero yo no puedo decir 'España', yo no puedo utilizar la bandera rojigualda. Yo puedo tensar y decir que soy patriota de la democracia y que por eso estoy a favor del derecho a decidir y de que la educación y la sanidad sean públicas, pero no hay nada que hacer. Perdimos la guerra."

Aquí Pablo Iglesias habla de por qué la izquierda siempre ha tendido a avergonzarse de su bandera y de su país. Es un tema tan recurrente que hasta yo mismo lo he escuchado decir. Siendo más concreto, cuando iba a clase tenía un compañero que al hablar sobre esto siempre ponía como ejemplo a los estadounidenses y el amor que sentían hacia su bandera. Recuerdo que solía decirme: "En Estados Unidos la gente no se avergüenza de su bandera, no entiendo por qué ocurre esto aquí". Y yo, cada vez que le oía decir eso callaba por la pereza que me daba explicarle lo de la Guerra Civil. Exacto señores, España es un país complejo, casi único en su especie.

España fue el único país de Europa que inició una Guerra Civil cuando los fascistas dieron el golpe de estado en julio de 1936. Mientras los gobernantes de la Segunda República huían como ratas a refugiarse en otros países cuando se vieron acorralados, muchos ciudadanos se alzaron en armas para enfrentarse al fascismo y a la barbarie. No importaba que en muchos casos los medios de los que disponían fueran precarios, dieron la cara y demostraron que la Segunda República no iba a morir de rodillas. 

Ahora bien, las consecuencias que trajo este hecho es que España es el segundo país del mundo con más fosas comunes después de Camboya y que es el único país de Europa donde el fascismo triunfó. Hasta Portugal, que tuvo con Salazar y Caetano la dictadura más duradera del siglo XX en Europa, tuvo su Revolución de los Claveles, lo que legitimó la democracia que se formó posteriormente. En España, el dictador Francisco Franco murió de viejo en la cama e impuso una monarquía que todavía soportamos hoy en día. Sí, también somos pioneros restaurando monarquías.

Por todo ello, España es un país lleno de contrastes donde lo negativo gana a lo positivo, y es por eso que la izquierda encuentra muy pocas razones por las que sentirse orgullosa de su país. Pero bueno, que me voy del tema principal. Todo este rollo que os he soltado para explicar lo que dijo Pablo Iglesias hace tres años se entiende y es hasta lógico. El problema es cuando después le escuchas decir algo que choca frontalmente con la declaración ya mencionada. Siendo más exactos, cuando ya existía Podemos.

A mediados de 2015, Pablo Iglesias recriminó la cultura de la derrota que arrastraba Izquierda Unida de la siguiente forma: 

Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta recoceros en esa especie de cultura de la derrota. El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado, etc., la lucidez del pesimismo. No se puede cambiar nada, aquí la gente es imbécil y va a votar a Ciudadanos, pero yo prefiero estar con mi cinco por ciento, mi bandera roja y mi no sé qué. Me parece súper respetable, pero a mí dejadme en paz. Nosotros no queremos hacer eso. Queremos ganar. Preocúpate de otra cosa."

Debo resaltar que estoy de acuerdo con parte de lo que dijo. El problema de IU es que cayó en el conformismo y atesoraba esa poca representación como si fuera de su propiedad, al igual que han hecho toda la vida el PP y el PSOE con sus votos. Con el "y no sé qué" del final supongo que se referiría a la bandera de la Segunda República que tanto se ve en las manifestaciones, pero ese "os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo" choca de frente con sus declaraciones de 2013. Ante estos virajes siempre me pregunto en cuál cree realmente, porque ese es el problema de las contradicciones, que uno se queda con la duda de cuál es la válida.

También estoy de acuerdo con la estrategia de los de abajo contra los de arriba en lugar del eje izquierda-derecha que ha llevado IU desde su fundación. La estrategia inicial que adoptó Podemos ha resultado ser la correcta, la que está acogiendo ahora no.


Podemos rivaliza con el PSOE en hooligans

Lo dije en el anterior artículo y lo repito en este: se puede votar a Podemos sin ser un hooligan o un fanboy. Siempre he sido un escéptico en política y no soy muy dado a creer en las promesas de cambio. Puedo admitir que Unidos Podemos es el único partido con representación parlamentaria al que vale la pena votar, pero de ahí a tragarme el hipotético cambio que tanto profesan (cada vez más descafeinado) hay un gran trecho.

Además, últimamente estoy viendo que los votantes de Podemos están cayendo en el mismo error del "y tú más" que el PP y el PSOE. Cuando criticas las conductas inadecuadas o las contradicciones de los dirigentes morados siempre te salen con los casos de corrupción del bipartito y de IU, detalle que me parece de lo más curioso. Es decir, ¿así lo justifican todo?, ¿con los errores que cometen los demás? Sinceramente, me parece una justificación tramposa y poco lógica. Si eres de un partido te tiene que preocupar primero la corrupción que hay en TU partido y bajo ningún concepto debes pasarlos por alto en pos de un 'bien mayor', porque si ese partido nuevo empieza a parecerse a los viejos significa que ese 'bien mayor' no existe. Resumiendo, que te están tomando por tonto.

La pregunta es, ¿se está convirtiendo Podemos en 'casta'?

martes, 12 de julio de 2016

Podemos se deshace en su moderación




El 24 de junio publiqué un texto en una comunidad de Podemos de 'Google+'. Con ello intentaba fomentar el espíritu crítico de la formación y evitar que se formasen más hooligans de la cuenta. Sí, en Podemos también hay mucho fanboy de Pablo Iglesias que aplaude cada sílaba que suelta por los medios de comunicación, quizá porque el odio que sienten hacia el bipartito es tan grande que les quita la capacidad de razonar con un poco de imparcialidad.

Ahora no pienso exactamente igual, y eso que no hace ni un mes que publiqué la reflexión. Como en todo, yo también tengo mis límites a la hora de tragar con tanta contradicción por parte del líder de la formación morada. Siempre he pensado que a la gente hay que decirle la verdad y no andarse con triquiñuelas electorales. Si mientes al electorado sobre tus convicciones políticas debes saber que una parte del mismo se dará cuenta de la trampa.

Sin enrollarme más, os dejo con el texto en cuestión:

"Nunca he sido un militante (o inscrito) 'al uso'. Si soy de Unidos Podemos es porque considero que representan lo único decente que nos queda en política. No creo que vayan a cambiar gran cosa si llegan al poder. Es posible que Pablo Iglesias sea un segundo Zapatero en cuanto a términos de reformas si algún día llega a presidente (es decir, que solo tocará lo que la UE le permita tocar, nada de plantar cara a Merkel). En cualquier caso, si hay algo cierto es que los gobiernos del cambio han demostrado saber gestionar mejor que el bipartito, y con eso me basta.
Eso sí, últimamente me está dando vergüenza ajena observar el seguidismo ciego que habitualmente se aprecia en las comunidades de Podemos, y esto me preocupa, porque el partido de P. Iglesias se debe a la opinión y decisión de sus militantes, los cuales deben ser críticos y no ver a los partidos políticos como si fueran equipos de fútbol. Si caemos en ese error, se acabó. 
Esa alta fidelidad que se ha formado en la militancia morada tiene su origen en los constantes ataques y difamaciones que ha sufrido el partido. Unos ataques que, paradójicamente, han conseguido que mucha gente vea a Podemos como una buena opción. Después de todo, si los del PP-PSOE-C's no dejan de cebarse con ellos algo estarán haciendo bien, ¿no?

Y ojo, que no se nos olvide: ¡Los partidos solo son herramientas de usar y tirar! Y Podemos, como todo partido, también terminará desgastándose como le ha pasado al PSOE, y si no os lo creéis, tiempo al tiempo. Todo partido tiene su ciclo. 
Resumiendo, que ser críticos con nuestro partido y hacer ver sus errores es más importante que poner a parir al resto de formaciones todos los días. De nosotros depende que Unidos Podemos vaya a buen puerto, ¡y eso pasa por que sepan qué errores han cometido!".

Recuerdo que cuando lo escribí ya estaba algo crispado con los vaivenes ideológicos de Pablo Iglesias. Se podría decir que me encontraba al borde del hartazgo, mayormente porque no soporto los cambios hipócritas de discurso. No puedes llorar en los brazos de Julio Anguita y luego decir que Zapatero fue el mejor presidente de la democracia. ¿O acaso ya hemos olvidado las perlas que nos dejó ZP? Para no extenderme, solo nombraré dos: la reforma del artículo 135 y los desahucios exprés. Sí, los desahucios exprés no comenzaron con el gobierno del PP, sino con el del PSOE. Tiene bemoles que sigan llamándose a sí mismos 'socialistas'.

A modo de curiosidad, si habéis entrado en el enlace donde se ve a Pablo Iglesias alabando a ZP, fijaros en sus gestos corporales. Justo después de soltar la burrada se toca con nerviosismo la nariz. ¿Será una señal de que está diciendo algo que no se cree? A decir verdad, cada político tiene sus 'tics'. El más cómico es el de Mariano Rajoy, que cada vez que miente no puede evitar guiñar un ojo. Es, por así decirlo, como un detector de mentiras humano.

Otro cambio de discurso en el que Pablo Iglesias intenta acercarse al votante del PSOE se dio en una conferencia de hace unos días. Esta vez dijo que “nosotros aprendimos en Madrid y Valencia que las cosas se cambian desde las instituciones, esa idiotez que decíamos cuando éramos de extrema izquierda de que las cosas se cambian en la calle y no en las instituciones es mentira”. A ver si lo he entendido bien, ¿antes eran de extrema izquierda, decían idioteces y ahora no? ¿Funciona así? Creo que no hace falta ser muy sabio para darse cuenta de que si se encierran en el Congreso y no hacen política de calle terminarán como el PP y el PSOE: completamente alejados de la ciudadanía.

De nuevo, el secretario general de Podemos quiso hacer un guiño al votante socialista con la esperanza de que cambiasen su sentido del voto como por acto de encantamiento. Ya me imagino al votante del PSOE diciendo algo así: "¡Oh!, el coletas ya no es de extrema izquierda. ¡Ya me he vuelto podemita!" 


Pablo Iglesias está perdiendo a sus votantes más escorados a la izquierda

Hace ya algún tiempo que estoy oyendo ese discurso moderado, plano e inofensivo con el que pretende atraer al votante 'socialista'. Ya han quedado muy lejos esos alegatos agresivos donde decía las cosas tal y como las sentía. Y digo "tal y como las sentía" porque la pasión que le ponía entonces parecía genuina. 

Ahora, aun siendo comunista (no me trago su conversión a la socialdemocracia), escuchamos declaraciones en las que menosprecia a los suyos tachándolos de inmaduros (en una entrevista le preguntaron si era comunista y respondió que ya estaba mayor para esas cosas), y cómo no recordar la frase estrella de Errejón cuando dijo aquello de "los comunistas son una especie del pasado". ¿En serio esperaban recoger el voto de Izquierda Unida? No me sorprende que un tercio del partido de Garzón se haya abstenido. Si yo fuera comunista y escuchara este tipo de declaraciones tampoco habría votado a Unidos Podemos.

Con este panorama, aconsejaría que no le dieran la espalda a sus votantes más escorados a la izquierda, porque estoy seguro que parte de esa abstención que ha sufrido Podemos se debe a la estrategia de moderación que han tomado en campaña. Sé que es difícil intentar atraer el voto de centro y conservar a la vez el que está más a la izquierda, pero hacer declaraciones como las que he descrito no ayudan en nada. Los guiños que se están haciendo a los votantes del PSOE se conciben como torpes y artificiales, y eso hace que, lejos de atrapar algún voto, pierdan unos cuantos.

En este punto creo que deberían haber seguido la estrategia de Pedro Sánchez. El PSOE, consciente de que era muy difícil mejorar su resultado, se dedicó a intentar conservar los 90 escaños que obtuvieron el pasado 20D. Al principio podía parecer que la estrategia era equivocada (yo mismo lo creía), pero al final se ha demostrado que era la mejor táctica que podían seguir. ¿Resultado? Pese a la merma en escaños, ellos han perdido 120.606 votos y Unidos Podemos, que habían decidido abrazar amorosamente al PSOE cada vez que recibían alguna crítica por su parte, han obtenido 1.200.000 votos menos.

Ah, y que conste que nunca he abandonado la idea de que haya habido algo raro en las elecciones. Fraudes a pequeña escala ha habido, y por la noticia que ha sacado 'eldiario.es' sobre la ampliación del delito electoral por el caso de blanqueo del PP de Valencia no sería de extrañar que se hubiera dado a gran escala. En cualquier caso, todo esto no es más que una suposición.


El nuevo gobierno

Días después del 26J, leí un artículo en eldiario.es de un diputado de Podemos en el Parlamento andaluz en el que decía que lo correcto era regalarle la presidencia a Pedro Sánchez. Cuando leí su texto me vino a la cabeza el cambio cosmético que proponía Albert Rivera de hacer caer a Rajoy para que otro del PP ocupase su lugar. Es decir, ¿de qué sirve cambiar de presidente si las políticas van a ser las mismas? ¿Es que no hemos aprendido nada de la historia reciente del PSOE? A los 'socialistas' hay que forzarlos a escorarse hacia la izquierda siendo igual o superior a ellos. De lo contrario, seguirán con su política neoliberal. No sirve de nada investir a Pedro Sánchez si luego se pone de acuerdo con el PP para seguir con el austericidio.

Además, aunque Rajoy fuese finalmente investido con una abstención mínima del PSOE, se vería ante la titánica tarea de gobernar teniendo a toda la oposición en contra. En algunos temas económicos no me cabe la menor duda de que tendrían el apoyo del PSOE y de Ciudadanos, pero en otros  les tocaría aguantarse y ahogarse en su impotencia. Tampoco dudo de que veríamos a un PSOE errático al que le gustaría esconder la cabeza como los avestruces a la hora de ponerse de acuerdo con Rajoy para aprobar ciertas medidas, pero ese arrinconamiento se lo han buscado ellos solitos.


¿Qué debe hacer Unidos Podemos?

En lugar de soltaros el rollo, os voy a dejar la entrevista que le hizo Fernando Berlín a Juan Carlos Monedero en 'La Cafetera'. Quizá os parezca que 23 minutos sea demasiado tiempo, pero os aseguro que vale la pena. Por si no aguantáis tanto, resalto la parte que me ha parecido importante:

"Durante la campaña electoral yo creo que ha habido una decisión errónea de hacer un discurso hueco. Planteé después del debate a cuatro que Pablo me había parecido un león enjaulado, y cuando hay un discurso del miedo como el que ha habido tú no ganas a nadie para tu ejército diciendo simplemente que vas a ser un buen chico. Y además haciendo un discurso... como...blando".

jueves, 2 de junio de 2016

Lo que no te cuentan sobre Venezuela (parte 1)

  En la foto se muestra una tienda de clase alta del barrio de Altamira, Caracas. 

Hace cuestión de unos días los medios de comunicación españoles pusieron el foco sobre Venezuela de una forma torticera y absurda. Según parece, a los poderes económicos no les ha hecho mucha gracia que Unidos Podemos se sitúe como segunda fuerza política en casi todas las encuestas, así que les faltó el aire para poner en marcha el ventilador de mierda en dirección a Venezuela, no vaya a ser que se empiece a hablar demasiado sobre la multa que tiene pendiente España por culpa del déficit.

Supongo que tampoco interesa hablar sobre la deuda pública, la cual supera el 100% del PIB por primera vez desde 1909 alcanzando el pasado mes de marzo un total de 1.095 billones de euros. Y es que Rajoy ha conseguido vender con cierto éxito que su gestión de la economía ha sido excelente, detalle que, aparte de ser incierto, supone un insulto a la inteligencia.

Con este panorama, no les quedaba otra opción que dar un paso estratégico para desviar la atención de los españoles. No convenía que se hablase de la abultada deuda que tiene el país, de los recortes que nos esperan tras constituirse el nuevo gobierno o del dramático porcentaje de paro que seguimos arrastrando: un 22,70%. ¡Menuda gestión más eficiente! En comparación, Alemania se estará muriendo de envidia con su 6% de paro.

Aunque los medios del establishment quieran ocultarlo, no necesitamos irnos a más de 7.000 kilómetros de distancia para ver miseria. Basta con que salgamos a la calle y echemos un vistazo a nuestro alrededor. ¿De verdad os creéis que estamos mucho mejor que en Venezuela? De hecho, si analizamos esta pregunta con precisión cabría preguntarse si realmente Venezuela está tan mal como nos cuentan los medios españoles. ¿Será cierto o es todo un montaje?

La respuesta nos la puede dar Agustín Otxotorena, un empresario español que vive en Venezuela y que no duda en mostrar su indignación a través de su Facebook por la manipulación de la prensa española. A lo largo de estos últimos días ha ido explicando con exactitud qué es lo que ocurre en su país de acogida. Si queréis conocer información veraz de quien realmente vive allí os aconsejo que visitéis su página. No tiene desperdicio.

Por mi parte, he decidido copiar y pegar una publicación muy reveladora que escribió el pasado viernes 27 de mayo. Como parece que el tal Agustín escribe sus publicaciones dominado por la indignación del momento, he tenido que corregir las faltas de ortografía y arreglar un poco la redacción, pero no he añadido ni quitado nada.


27-05-2016
"Un amigo me ha pedido una explicación por privado de las razones que hacen que unas tiendas tengan de todo y otras no. Esta es mi explicación y la comparto: 
Las grandes cadenas de distribución venezolanas (Macro, Excelsior Gama, Plaza's, etcétera...) tienen sus propias organizaciones y departamentos internos para importar. Importan ellos directamente y trabajan con los importadores privados más fuertes. Eso sí, su referencia es el dólar y sus productos están dolarizados a la venta. Por eso hay productos de lujo para aburrir: porque no están sujetos a regulación.

Los productos que el gobierno dictamina que son básicos (canasta básica) están regulados en bolívares a precios muy bajos y accesibles para la clase trabajadora. Hasta ahora, mientras el precio del petróleo ha aguantado, el gobierno traía a mansalva estos productos comprando y pagando en dólares a los importadores privados y vendiéndolos al público a precios populares (muy bajos) en bolívares. Es decir, que subvencionaba los alimentos. 
Se estima que del 40% de esos productos, los contrabandistas colombianos, en combinación con los apátridas venezolanos, los sacaban fuera del país (a Colombia, por ejemplo). La mitad de Colombia vivía de estos productos que las mafias se llevaban y vendían con sobreprecio, pero inferior a lo que cuestan en Colombia. Por un dólar podías comprar en Venezuela 16.666 litros de gasolina. Así, como suena. La llevabas a Colombia y vendías el litro a un dólar o más (con los alimentos era similar). Negocio redondo. 
A los paramilitares colombianos el contrabando de productos venezolanos les daba más dinero que la producción y comercialización de la cocaína. Así se crearon y multiplicaron las organizaciones mafiosas trufadas de paramilitares colombianos de extrema derecha, que se enriquecían brutalmente a cambio de desangrar a Venezuela y quitarle la comida a la gente. 
Mientras el precio del petróleo aguantó, el gobierno venezolano trajo comida y de todo, y dio dólares a los importadores que básicamente estafaban al gobierno poniendo sobreprecios en dólares y de mil formas y maneras, corrompiendo a los funcionarios para que certificasen que, por ejemplo, habían traído tres contenedores de repuestos de automóviles...cuando solo habían traído uno y lo habían pasado tres veces por la aduana. Es un ejemplo que se traslada a todos los rubros e importaciones. Miles y miles de millones de dólares se fueron así, en corrupción. Funcionarios corruptos y oligarcas corruptores, los de siempre, los de toda la vida, blanquitos y rubios, los que tenían experiencia histórica en el manejo de cuentas en paraísos fiscales, triangulación y manejo bancario internacional, y los contactos con las empresas suministradoras. 
Décadas de experiencia en estas lides, verdadero deporte nacional en Venezuela en todo el siglo XX, facultaban a la élite venezolana a seguir controlando el comercio de importación. Pegaban uno, tres, cinco o veinte pelotazos y se llevaban 1, 5, 100 o 500 millones de dólares al extranjero. Sí, sí, habéis leído bien las cifras. Como mucho, cuando la cosa se ponía gris marengo porque les pillaban o les iban a pillar, se iban a Miami o Madrid tranquilamente a disfrutar del botín, tan ricamente... 
Cuando el gobierno venezolano, con la oposición en contra, cerró la frontera con Colombia el año pasado, los bachaqueros se giraron y empezaron a acaparar los productos básicos para vendérselos a los venezolanos. El 90 por ciento de los bachaqueros que hacen cola son inmigrantes colombianos que se dedican profesionalmente a esto. Cinco millones de colombianos han llegado a Venezuela estos últimos quince años. Venezuela en el 2002 tenía 22 millones de habitantes. 
Estos bachaqueros están dirigidos y controlados por organizaciones colombianas, con la complacencia de la oposición, que ha llegado a definir como "trabajadores por cuenta propia" o "emprendedores" a esta plaga maligna. No es broma, podéis googlear y veréis las declaraciones de estos "líderes de la oposición "...en fin. 
Las tiendas normales recurren a los mayoristas, a los pequeños importadores, a lo que el gobierno distribuye ahora, que es menos por la escasez de dólares y la bajada del petróleo...y sobre todo se surte del producto nacional, (hortalizas, frutas, etc.) que no es mucho, porque en muchos casos los empresarios dejan de producir hasta que el gobierno les sube los precios. 
Y en esa guerra está el pueblo venezolano, tratado con simpleza por unos medios internacionales que alientan estos comportamientos golpistas y criminales, que no soportarían ni aguantarían ni en la décima parte si estos comportamientos se produjesen en sus países. Todo vale para tumbar al Chavismo, como sea, lo que sea, cuando sea, y lo único que les importa, así quede el país destrozado, es sacar a los negros, pobres, indios, a la 'gente fea' o 'tierruos' del poder. Son muy racistas y muy clasistas...lamentablemente... 
Por eso, básicamente, unas tiendas tienen de todo y otras no".

La censura del ABC




Cómo último detalle, me gustaría añadir que el ABC publicó un artículo en el que explicaba cómo la clase media-alta de Venezuela no sufría ningún tipo de desabastecimiento. Las razones de este hecho ya las habréis leído en el texto que he copiado de su facebook, pero parece que al diario español no le gustó que se dijese la verdad sobre el gobierno de Maduro, razón por la que censuró la noticia poco tiempo después.

Cuando el señor Otxotorena se enteró de este hecho, comentó en su facebook de forma jocosa que era curioso ver cómo la derecha española, esa que tanto cacarea la 'libertad de expresión', censura las noticias según le conviene. También ironizó sobre el futuro laboral de quien la publicó e hizo un llamamiento al derecho a la información.

En cuanto a quién fue el autor de la publicación, el empresario español ha declarado esta mañana en el programa de radio de Fernando Berlín que, poco después de la censura, recibió una nota de un trabajador del diario ABC donde se le explicaba que tenían trabajando a muchos becarios y que los temas sin importancia se los dejaban a ellos.